lunes 4 de diciembre de 2006

24 AÑOS DE SACERDOCIO

Padre Rodolfo Apud: que Dios lo Bendiga y lo proteja, para que pueda llegar a puerto.
Que la Santisima Virgen lo acompañe y consuele.

El regalo de todos los que lo quieren, nuestra oracion y este hermoso texto de Hugo Wast

CUANDO SE PIENSA...

Cuando se piensa que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que un sacerdote;

Cuando se piensa que ni los ángeles, ni los arcángeles, ni Miguel, ni Gabriel, ni Rafael, ni príncipe alguno de aquellos que vencieron a Lucifer pueden hacer lo que un sacerdote;

Cuando se piensa que solamente un sacerdote puede perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios, obligado por su propia palabra, lo ata en el cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios;

Cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo, en la última Cena, realizó un milagro más grande que la creación del universo con todos sus esplendores, y fue convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre para alimentar al mundo; y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote;

Cuando se piensa que la humanidad se ha redimido y que el mundo subsiste porque hay hombres y mujeres que se alimentan cada día de ese Cuerpo y de esa Sangre redentora que sólo un sacerdote puede realizar;

Cuando se piensa que un sacerdote cuando celebra en el altar tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios;

Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese poquito de pan y ese poquito de vino;

Cuando se piensa que eso puede ocurrir, porque están faltando las vocaciones sacerdotales; y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla; y las gentes aullarán de hambre y de angustia, y pedirán ese pan, y no habrá quien se lo dé; y pedirán la absolución de sus culpas, y no habrá quien las absuelva, y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos;

Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él;

Cuando se piensa todo esto, uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales;

Uno comprende el afán con que en tiempos antiguos cada familia ansiaba que de su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal;

Uno comprende el inmenso respeto que los pueblos tenían por los sacerdotes, lo que se reflejaba en las leyes;

Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación;

Uno comprende que provocar una apostasía es ser como Judas y vender a Cristo de nuevo;

Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de un hijo, es como si renunciaran a un título de nobleza incomparable;

Uno comprende que más que una iglesia, y más que una escuela, y más que un hospital, es un seminario o un noviciado;

Uno comprende que dar para construir o mantener un seminario o un noviciado es multiplicar los nacimientos del Redentor;

Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista o de un novicio es allanar el camino por donde ha de llegar al altar un hombre, que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la tierra y que todos los santos del cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su Cuerpo y su Sangre, para alimentar al mundo.



5 comentarios:

rodolfo apud dijo...

te agradezco el saludo por mis 24 años de vida sacerdotal. Pido a Dios que nunca les haga faltar un sacerdote porque si faltara, faltaría Dios en las almas de los creyentes.Esta es una verdad biblico-teológica que me hace temblar: saber que el Señor se ató a mi decisión de absolver o no los pecados, o de traerlo al altar o no. Recen para que estemos cada vez más a la altura de semejante don dado a los hombres.

Anónimo dijo...

Todos los buenos pastores son, en realidad, como miembros del único pastor y forman una sola cosa con él. Cuando ellos apacientan es Cristo quien apacienta.

San Agustín
Sermón 46, sobre los pastores

Oración del Apóstol (s.XIV)


Cristo, no tiene manos,
tiene solamente nuestras manos
para hacer el trabajo de hoy.


Cristo no tiene pies,
tiene solamente nuestros pies
para guiar a los hombres en sus sendas.


Cristo, no tiene labios,
tiene solamente nuestros labios
para hablar a los hombres de sí.


Cristo no tiene medios,
tiene solamente nuestra ayuda
para llevar a los hombres a sí.


Nosotros somos la única Biblia,
que los pueblos leen aún;
somos el último mensaje de Dios
escrito en obras y palabras.

Anónimo dijo...

Como católico, invito a todos a rezar por los sacerdotes:

Señor Jesús, te pido por tus sacerdotes. Que cuando estén clavados en la cruz del confesionario, pongas en ellos tu corona de luz en vez de tu corona de espinas.

Que cuando, día a día, te traigan al pan convertido en tu cuerpo, ello no se les vuelva rutina, sino diario milagro.

Que su trato con las almas sea siempre para dejar en ellas el amor y el valor que Tú nos entregas.

Que cuando jóvenes, tengan la fortaleza de tus últimos tres años y cuando viejos, sigan sintiendo que «Dios alegra su juventud».

Que espíritu viviente en carne y hueso, sean como Tú, profundamente humanos y perfectamente divinos.

Que cuando el desánimo y la debilidad los agobien en el camino de su calvario, estés Tú, como Cirineo, para llevarles la cruz y volvérselas gozo.

¡Y que nunca falte quien de la vida por ellos, así como Tú la diste por nosotros!

Anónimo dijo...

Creo que fué San Agustín el que dijo: "Si existen buenas ovejas habrá también buenos pastores, pues de entre las buenas ovejas salen buenos pastores".
Pero de dónde vendrán, buenos pastores si muchos jóvenes se niegan a escuchar su llamada. San Gregorio Magno en uno de sus sermones decía:

"Escuchemos lo que dice el señor a los predicadores: La mies es mucha, pero los operarios son pocos; rogad pues, al Señor de la mies que envíe trabajadores a su mies. Por tanto, para una mies abundante son pocos los trabajadores; al escuchar esto, no podemos dejar de sentir una gran tristeza, por que hay que reconocer que, si bien hay personas que desean escuchar cosas buenas, faltan, en cambio, quienes se dediquen a anunciarlas".
Saludos

Anónimo dijo...

Me enviaron este correo. No se quien. No importa. pero es la experiencia de un curita que evangeliza en la selva y bajo condiciones realmente extremas.Escribe esta carta a su amigo. Leyendo esto me pregunto, ¿No habrá nadie que quiera ayudarlo? Jóvenes que buscan experiencias extermas: Jesucristo te ofrece la aventura más apasionante que jamás hayas vivido.Yo ya elegí. Y si volviera a nacer sabría que no existe otra aventura grande que esta. Lee con detenimiento y pensa si el Señor no tendrá necesidad de ti.

Chinese Landing
Querido Gustavo:
Quería hacerte un breve relato de la primera visita que se hizo a la Comunidad de Chinese Landing, North West disctrict.

La decisión de realizar esta primera visita surgió cuando el jefe de la Comunidad (el captain) vino a visitar la Misión de Santa Rosa, y nos suplicó que visitáramos su comunidad, para que sea atendida espiritualmente. Le respondí que me gustaría mucho, pero que por ahora no me era posible, que teníamos ya más de diez comunidades que atender, y algunas eran muy lejanas, que nos exigían ausentarnos muchos días de la parroquia; que la parroquia estaba creciendo cada vez más y que por tanto, demandaba una mayor presencia nuestra; como por ejemplo, el feeding program donde tenemos más de 230 niños a los que damos alimento diariamente, etc.; que ya tenía programado una visita a la Comunidad de Santa Cruz (a 100 km de la parroquia, de la que te conté hace ya un buen tiempo) para fines de Octubre, y que se encuentra a unas cinco horas de viaje en bote y que, como mínimo, me exigiría tres días. No obstante, ante la insistencia y la propuesta que me hicieran de irme a buscar en bote hasta la comunidad de Santa Cruz para llevarme a su comunidad, acepté visitarlos, uniéndolo con el viaje a Santa Cruz.

Ahí nomás, me preguntaron si iba a bautizar a los niños cuando fuera. Ésta era para mí una pregunta no fácil de responder, pensaba y rezaba en esos días… ¿Cómo ir a visitarlos? ¿Engendrarlos en la vida de la gracia y después dejarlos huérfanos…? Cómo seguir atendiéndolos, sólo siendo dos sacerdotes para tantas comunidades y en una extensión tan grande…? Sabía que el decirle que sí a ellos significaba descuidar las otras comunidades. Sabía por otro lado, que el dar el Bautismo crea una responsabilidad y un peso muy grande en estos lugares, muy diferentes a un párroco de ciudad; al cual después de bautizar a los niños le basta con aconsejar a los padres y padrinos que continúen con la educación del niño en la fe, que para eso atiendan a la Misa dominical y tomen fuerza en la recepción frecuente de los sacramentos, que asistan a los grupos parroquiales de formación, o que también vayan a una buena librería católica, se compren el catecismo y buenos libros para su autoformación, que manden a sus hijos a una escuela católica, etc, etc… Aquí todo eso no existe, por tanto el sacerdote tiene que suplir en todo, tiene que cargar sobre sí la responsabilidad de la formación de los padres y padrinos y, en definitiva, de toda una comunidad.
Así fue que el 25 de octubre salí sólo, muy temprano, con nuestro bote, rumbo a la Misión de Santa Cruz, y después de cinco horas de viaje, y de haber surcado los ríos Morucas, Dark Bush, Bara Bara, Baramani y Waini, llegué a la vieja Misión de Santa Cruz, que llegó a tener su primera Iglesia alrededor de 1910. Dejé el bote de la parroquia y me embarqué en otro bote que me trasladó hasta la comunidad de Chinese Landing.
Llegué al atardecer de ese mismo día. Algunas personas me estaban esperando y preparando un lugar para alojarme. Yo llevaba una carpa y todos los elementos de campaña. La comunidad cuenta con una población de 87 personas. Entre niños y bebés son unos 50, y ninguno ha recibido el bautismo. Las casas están metidas en la selva, conectadas por pequeños senderos. La misión comenzó esa misma tarde con un Bautismo de emergencia: la hija del jefe, Úrsula, de 14 años, a pocos metros de donde me encontraba, fue picada por una víbora muy venenosa llamada Lavaria, que ha cobrado no pocas vidas y abunda mucho en esta zona.
Al otro día temprano celebré la Santa Misa. Era la primera vez que un sacerdote visitaba esta comunidad en toda su historia y, por tanto era la primera vez que se celebraba el Santo Sacrificio allí. Ninguno de los presentes tenía memoria de haber presenciado, o escuchado hablar, de un acontecimiento semejante. Después de la Misa me quedé el resto de la mañana dándoles catecismo, usando unas láminas sobre el misterio de la Redención. Les di un Rosario a cada uno y les enseñé a rezarlo pidiéndoles que continuaran rezándolo en comunidad todos los domingos. Se mostraron muy interesados. Pude dejar muy poco material de catecismo en libros ya que la mayoría no sabe leer ni escribir. Cuando casi habíamos terminado les dije si tenían alguna pregunta para hacer… me hicieron sólo una pregunta, que, en cierta manera, encerraba a todas las demás, y que era muy difícil de responder: “¿Cuándo vuelve?” (¡!). Es una pregunta que me retorna una y otra vez a la mente, siempre como golpeándome, especialmente cuando soy consciente que no sé cuando voy a poder regresar… “¡¿Cuándo vuelve?!”, “¡¿Cuándo vuelve?!”...
Ese mismo día a la tarde fui trasladado a Tassawini, donde está la compañía minera canadiense, Stratagold, que se dedica a la búsqueda del oro. Está en lo profundo de la selva. En esta compañía hay más de cien obreros, casi todos católicos, padres de nuestras familias en Moruca, que pasan más tiempo en este lugar durante el año que con sus familias. Les celebré la Santa Misa y atendí confesiones. Todos estaban muy contentos y le fueron a pedir a uno de los encargados de la compañía que el sacerdote pudiera seguir yendo a celebrar la Misa. Más tarde, cuando puede hablar con el encargado, agradeció mucho que hubiera ido y me repitió el pedido de los trabajadores, incluso me dijo que él mismo deseaba que pudiera seguir yendo. Se ofreció a pagar los gastos de la gasolina e incluso a enviar un bote a buscarme hasta Santa Rosa, para llevarme al lugar. Me dijo que era lo menos que podía hacer por la gente que pasaba tanto tiempo lejos de sus familias y no tenía la posibilidad de asistir a la Santa Misa.Como anécdota, cuando estaba en Tassawini, más de una persona me dijo que estaban muy contentos de que hubiera ido a visitar la comunidad de Chinese Landing, porque el demonio estaba haciendo estragos en ese lugar. Esa noche me alojé en Tassawini y al otro día me trasladaron de nuevo a Chinese Landing para buscar mis provisiones, y desde allí me llevaron de regreso hasta la Misión de Santa Cruz, donde la gente me estaba esperando para que les celebrara la Santa Misa, les diera catecismo y visitara a sus familias. Ya de regreso a Santa Rosa me detuve solamente medio día (no podía darles más tiempo) en la Misión de Warapoka, para celebrar la Misa y dar catecismo. La gente me estaba esperando ansiosamente, porque sabían que pasaría por ahí.
Lamentablemente, no sé que hacer, el comprometerme para atender la Comunidad de Chinese Landing se me torna muy difícil sin al menos un sacerdote más. Teniendo un sacerdote más se podría atender la mayor parte del mundo de los Caribs que fueron los nativos más difíciles de evangelizar en esta zona; su evangelización llevó mucho más años que cualquiera de las otras tribus del lugar, como decía unos de los primeros misioneros jesuitas que los catequizó: “son muy duros, ya llevamos veinte años entre ellos y todavía no se han convertido”… pero ahora, por la falta de asistencia espiritual, parecería que todo aquel esfuerzo fuera a caer en saco roto.

Para darte una idea, entre la Misión de Santa Cruz y Chinese Landing se encuentra también la comunidad White Caribi, con más de 100 habitantes. Después de Chienese Landing, están las comunidades de Cocreek con 112 personas y Kariaco con unas 500 almas. Esta última fue misión jesuítica hace muchísimo tiempo atrás, pero en estos momentos se encuentra totalmente abandonada. Escuché que como testimonio queda sólo una iglesia en ruinas y una campana. Esta misión de Kariaco se encuentra a dos días de viaje desde nuestra Parroquia (en bote, obviamente). Y, aunque todavía no lo he confirmado, pues sólo tengo un rumor, hay una comunidad llamada White Creek, a 40 kilómetros desde Kariaco, con unas 150 personas.
Atender a toda esta gente siendo sólo dos sacerdotes es humanamente imposible. Para dar una idea, esta visita a tres comunidades distintas, me exigió seis días de viaje, andando solo en lo profundo de la selva… seis días fuera de la parroquia. Viajé solo, con un ritmo parejo, sumamente exigente, levantándome todos los días entre las 5 y las 5:30 de la mañana, durmiendo y comiendo muy mal. Te aseguro que después de seis días se termina muy agotado y al regresar a la parroquia, más que descansar, uno tiene que ponerse al día con todo el trabajo acumulado. Todo esto implica, que con pocos sacerdotes, es imposible que se los pueda visitar con la mínima frecuencia que se debería y que ellos se merecen.

En resumen sobre Chinese Landing: 1. Están completamente abandonados en cuanto a los medios de salvación; 2. Están deseosos de recibirlos y piden con una insistencia conmovedora la presencia del sacerdote; 3. Todos los niños y algunos adultos están sin bautismo y sin los demás sacramentos; 4. Moralmente han caído en lo más bajo, realmente el demonio está haciendo estragos.
En muchos lugares hacen falta sacerdotes, pero la generosidad de mandar un sacerdote más para atender este lugar, haría realmente que Dios “no se deje ganar en generosidad”, porque aquí están los más pequeños, aquellos que no tienen con qué pagarte. ¿Y no sería cumplir con el espíritu de nuestras Constituciones que nos anima a dar preferencia a los más pequeños y olvidados por el mundo? Sé que en muchos lados donde trabaja nuestro Instituto se exige la presencia de un sacerdote. Si estamos buscando sólo misionar en lugares donde puedan salir vocaciones y ganar números…, si estamos buscando lugares en las Universidades y oídos que quieran escuchar disertaciones magistrales…, si estamos buscando ver grandes frutos a corto plazo y que las obras apostólicas que hacemos queden descubiertas a la luz del mundo… sinceramente no tiene sentido mandar otro sacerdote aquí, sería desperdiciarlo, porque pienso que no existe un lugar que sea más árido que éste para sacar vocaciones; ni que tenga los oídos y las almas más sencillas; ni que esté tan olvidado y oculto ante los ojos del mundo. Pero si estamos buscando solamente a Jesucristo y a su cruz, nada mejor que este lugar…
Unidos en la Santa Misa.
P. Javier Correa Llano
Misionero en Guyana