miércoles, 27 de diciembre de 2006

31 de diciembre: DIA DE LA SAGRADA FAMILIA



Qué llegará a ser este niño?
Jesús, el Niño que nace no será, YA ES el salvador, el Emanuel, el Dios con nosotros. María y José están abismados en este misterio. La tarea de padres educadores será sólo el acompañarlo a alcanzar la maduréz de la misión que Dios le encomendó. Nada será más importante para Él que ser lo que debe ser.No lo educarán para ser un hacedor de milagros, ni para que la gente tenga una gran valoración por él. Este Niño es lo que es en la presencia de Dios y ante los ojos de sus padres. No será grande por ser un gran profeta, ni un gran taumaturgo, ni por ser bueno, ni por resucitar muertos siquiera. Él es YA una persona que viene a este mundo a cumplir un plan diseñado por Su Padre. José y María le abrirán caminos.
Me pareció importante marcar esta imagen de María y de José como espectadores asombrados ante el misterio de este Niño que viene con una misión ante la cual se opaca o desaparece cualquier actividad que este hijo pueda realizar.

Todo niño que viene a este mundo viene con una misión que está por encima de la profesión que pueda alcanzar. Éstas -en todo caso- deberán ayudarles a cumplir bien esta misión primordial. La pregunta sobre un hijo que viene a este mundo, ¿qué llegará a SER este niño? no deberá ser entendida como «¿que llegará a HACER?».Quiere decir más bien: "¿qué misión ha previsto Dios para mi hijo?

Hoy cuando un hijo llega a plantearse la profesión a serguir, los padres pueden cometer la equivocación de confundir profesión con vocación. La vocación -que es el llamado de Dios a la santidad-, va má allá de la profesión. Dura más.Incluso la sostiene y la que da plenitud a la persona. Una profesión que no ayude a ser más santos, no logrará hacer plena la vida de nadie.

Sin embargo el fantasma de la realización de los padres mediante los logros de los hijos, sigue gozando de buena salud. Por desgracia!!
En medio de los problemas que se suscitan entre padres e hijos al no alcanzar éstos sus objetivos, se agita este fantasma de esta realización personal. El consabido dicho "Mi hijo, el doctor", sigue vivo y sigue siendo la causa de una inversión en la escala de valores que martiriza a los padres con el pensamiento de que "si no llega...", "no será nada!!". Expresiones comprensibles pero peligrosas por cuanto van desrrollando en los hijos la idea de la frustración; llegan a revelarse, desperdiciarán oportunidades porque -sin querer- les hacen sentir que lo que están estudiando es más importante que lo que son. El miedo de escuchar de sus padres el «¡me has defraudado!».los hará entrar en el callejón del engaño, de la mentira, del eterno estudiante
Inversión de valores: el "hacer" por encima del "ser".

Viendo a la Sagrada familia siempre será cierto que es mejor formar una buena persona que un mal profesional (¡y peor si es exitoso!). Hoy es muy difícil encontrar el equilibrio entre el «estudiá hijo» y el «sobre todo sé buena persona , hijo»; es muy difícil para los padres «conformarse» con que el hijo sea una buena persona, honesta, trabajadora, responsable, ¡santa!. La obsesión del «título» -con todo lo importante que pueda ser-, no debería ser percibida por el hijo como un «fracaso» si no lo puede alcanzar.

Padres: un hijo vale por lo que es, no por lo que alcanza aunque lo que alcanzare sea importante.
Un título es importante. Ser buena persona es necesario.

Hijos: no estudiar, no aprovechar las oportunidades que muchos no tienen, desperdiciar esfuerzos, fundamentalmente, es ser malas personas. El «título» de «malas personas» no te lo da la universidad, te lo dará la gente y más que un título o un rótulo será siempre un estigma. Terminar una carrera es importante para vos, para cumplir mejor la misión que Dios pensó para vos desde toda la eternidad. O , si quieres, al menos para no lomear tanto toda la vida. Formar una buena persona es necesario, es indispensable para todos, para los padres, para la sociedad, pero más para vos mismo. Lo que realiza a una persona no es tanto lo que sabe sino lo que es, el amor que puedas da o recibir. No te realizará el ser profesional, aunque seas exitoso (y menos si te hace ganar mucho dinero); en general a éste se lo valora por lo que hace, y esto, tarde o temprano, te cansará, porque se acercarán a vos por lo que puedes dar, no por lo que eres: solamente un hombre o una mujer que necesita ser tratada como persona y valorada como tal, una persona que necesita amar y ser amada.
No confundas nunca profesión con vocación; la profesión es para trabajar, la vocación, para amar.

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