
El amor a Dios depende del grado de reconocimeinto de los pecados que hayas cometido. Es necesario buscar el encuentro con Jesús, echarse a sus pies y pedir perdón para experimentar la dulzura del amor de Dios.
Un encuentro con Dios, consigo mismo y con los demas.
En mayo de 1673, el Corazón de Jesús le dio a Santa Margarita María para aquellas almas devotas a su Corazón las siguientes promesas: